Bruxismo: Cuando el estrés llega a tu boca

Identificar el bruxismo a tiempo es posible si se acude regularmente al odontólogo, pues su principal evidencia clínica es el desgaste en la superficie dentaria, sobre todo en el borde de los incisivos superiores e inferiores

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¡Qué lance la primera piedra aquel que no haya experimentado miedo, desasosiego, preocupación, rabia o ansiedad! Estas sensaciones tienen algo en común: el estrés, un mal moderno que afecta especialmente a la población urbana.

En momentos de estrés el cuerpo genera cambios que pueden ser beneficiosos a corto plazo, ya que permiten una rápida respuesta ante situaciones de emergencia. Sin embargo, cuando la tensión es permanente, la sobre producción de las hormonas de estrés pueden perjudicar la salud.

Según la Fundación de Hormonas, filial de la Sociedad de Endocrinología de los Estados Unidos, “el efecto a largo plazo del estrés crónico causa desgaste y deterioro del cuerpo”. Esto se refleja en innumerables patologías que afectan el sistema nervioso, inmune, digestivo y cardiovascular.
Los padecimientos odontológicos no son la excepción. “El estrés es el principal desencadenante del bruxismo, trastorno que consiste en apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria”, explica la odontóloga María Andreína Rivera.
Los pacientes bruxómanos pueden presentar dolores que se diseminan hacia los oídos, la cara, la mandíbula o el cuello. “Uno de los problemas más graves es la disfunción de la articulación temporomandibular, que conecta la mandíbula con la parte lateral de la cabeza. Este trastorno puede llegar a producir dolores cervicales y limitar o bloquear el movimiento de la mandíbula”, añade Rivera.
En muchos casos el paciente ignora tener este hábito, aunque su compañero de dormitorio sufra el rechinar de los dientes durante la noche. “El trabajo más importante es lograr que la persona identifique la enfermedad, por lo que resulta fundamental guiar al paciente hasta la toma de conciencia.  Algunas personas logran erradicar el bruxismo únicamente reconociendo su existencia, pero esto no ocurre en todos casos”, aclara la odontóloga Egrid Araujo.

Identificar el bruxismo a tiempo es posible si se acude regularmente al odontólogo, pues su principal evidencia clínica es el desgaste en la superficie dentaria, sobre todo en el borde de los incisivos superiores e inferiores. “Cuando se observa la dentina, el tejido que se encuentra debajo del esmalte, y el borde de los dientes está totalmente plano, se debe interrogar al paciente sobre si suele apretar mucho los dientes o si se despierta con dolor en la mandíbula”, afirma Rivera.

El tratamiento odontológico consiste en la colocación de una férula para que el apretamiento recaiga sobre esta y la musculatura se relaje. “Este dispositivo no cura el bruxismo, sino disminuye sus consecuencias. Evita el desgaste de los dientes, la disfunción de la articulación y los problemas musculares, por lo que resulta fundamental el trabajo con un equipo multidisciplinario que maneje tanto la parte física como psicológica del paciente”, concluye Araujo. 

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Contenido seleccionado por Carlos Torrico Psicologo Leganes Madrid España para ePsicologia.eu

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