«Escribo para que el lector lo pase bien, y yo disfruto antes»

«Escribo para que el lector lo pase bien, y yo disfruto antes»

Nació para el mundo del arte como pintor. Se reveló después como director de cortometajes y ahora Tomás Nozal acaba de publicar su primera novela, ‘Olvidé decirte que apagaras el horno’, que se puede obtener a través de la página web www.nozal.com en formato de papel (19 euros) y electrónico (2,99 euros). La trama parte de la desaparición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid de la voluminosa escultura de Richard Serra ‘Equal-Parallel: Guernica-Bengasi’ (‘Igual-paralelo: Guernica-Bengasi’), que formó parte de la exposición inaugural del centro, en 1986. ‘Olvidé decirte que apagaras el horno’ es una de las tres novelas que tiene escritas.

–¿Después de escribir tres novelas, por qué se ha decidido a publicar una?

–Mis colaboraciones literarias se manifestaban en la prensa escrita, revistas y periódicos. La escritura de novelas surge con la conciencia absoluta de pasarlas al cine. Las tres novelas que he escrito y la multitud de cuentos surgían siempre para, una vez terminados, ser pasados a un guión. Los cuentos que se han pasado a un guión desembocaban generalmente en cortos, y las tres novelas, que son ‘Querida Deede y otras diez cartas de cama y amor’, ‘Olvidé decirte que apagaras el horno’ y ‘Mister Dollar y la Virgen Negra’, por este orden de escritura, se intentaría que llegaran al largometraje. No han llegado al largometraje ninguna. La que más cerca estuvo fue ‘Mister Dollar y la Virgen Negra’, pero la crisis se echó encima y de momento está en ‘stand by’, lo que me hace pensar que, dado como está la industria del cine de colapsada, esta pelicula nunca será posible. Cuando tomé conciencia de esto, decidí publicar las novelas escritas.

–¿Por qué decidió que la primera fuera ‘Olvidé decirte que apagaras el horno’?

–Esta novela creo que puede resultar entretenida y divertida. Quiero que el lector disfrute y se lo pase bien. De hecho, escribo para que el lector se lo pase bien, y de esa manera yo me lo paso bien antes. Escribir es un ejercicio que implica un enorme esfuerzo y sacrificio. Es doloroso escribir, pero el resultado implica un gozo especial. Me gusta ser mi primer lector y el primero en gozarlo y disfrutarlo. Me considero un lector que ha disfrutado con otros escritores, a los que estoy agradecido. Y en tanto lector que sufre con otros escritores, sencillamente les descarto.

–¿Cuándo se publicarán las otras novelas?

–Mi idea es sacarlas a lo largo de este año… si todo va bien.

–Dice que la novela se puede obtener. ¿Por qué no habla de venta?

–Me gusta decir obtener por el concepto, que es importante. Tú me has hecho un donativo, yo te hago un regalo. Es una pequeña sutileza, pero desde mi punto de vista, importante, porque alude a una intención.

–¿Internet le sigue ofreciendo muchas posibilidades?

–Las posibilidades que da Internet son las que usurpa, entre comillas, a las posibilidades que antes daban las grandes editoriales. Está pasando lo que ocurrió con los discos. Las casas de discos vieron cómo su mercado se reducía, en muchos casos hasta desaparecer, a causa de Internet. Las editoriales se equivocan intentando mantener privilegios de mercado, cuando lo que tenían que hacer es cambiar la óptica. Esto es un principio sinoista: si ves que la fuerza que se te pone delante es muy grande, no luches, cede hasta que esa fuerza se debilite y entonces ataca con resolución. Hay que formular modelos dentro del mercado de Internet, hay que ponerse a favor de esa corriente, que es una corriente tecnológica, y por lo tanto va a inundar el comportamiento de la sociedad. También esto ha pasado con el mundo cinematográfico, que no levanta cabeza. Internet es un tsunami que barre absolutamente, desde el punto del vista del autor, a todos: músicos, escritores, cineastas… La sociedad en la que vivimos no es consciente de hasta qué punto esto es realmente grave. ¿Qué va a pasar con los autores si siguen en el modelo tradicional? Un músico, un escritor, un cineasta que siga en el modelo tradicional está tieso en casa. El autor tiene que salir zumbando de ahí. Tienen que ir al mundo de Internet y ponerse a su favor. Los cantantes se han dado cuenta de que solo pueden vivir de los recitales si su canción ha sido expoliada en Internet.

–¿Están protegidos estos autores?

–La ayuda que reciben estos autores desde el Gobierno, desde la entidad supuestamente protectora de la cultura del país, es subir el IVA de los productos culturales al 21%.

–¿Cómo ha reflejado en su novela la realidad?

–La novela está basada en un hecho real y verídico, que el ciudadano español ha olvidado. En 1986 se inaugura el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid con dos exposiciones. Una de ellas se titulaba ‘Procesos, cultura y nuevas tecnologías’, y yo participé en ella en tanto que era un pintor español que pintaba por ordenador. La otra exposición era de escultura y participaban en ella tres artistas, entre ellos Richard Serra, que expuso una obra que se titulaba ‘Equal-Parallel-Guernica-Bengasi’, formada por cuatro bloques de acero que pesaban 38 toneladas. Esa escultura se quedó en el Reina Sofía y desapareció años después. Este es el origen de la novela. Pero si vas al museo hay una escultura que se titula igual y es un duplicado que donó el artista. La novela se agarra a este suceso real que todavía hoy no tiene ninguna explicación ni judicial, ni policial, ni oficial política. Utilizo ese hilo para explicar primero todo lo que tiene que ver con la escultura, todo, y para construir una epopeya alrededor de lo que sucedió, mezclándola con tres historias paralelas de amor, amor en la acepción estricta de la palabra amar. Conjugo el verbo amar en todas sus expresiones.

Desde 1986 a 2009

–¿Cómo se creó la obra?

–‘Olvidé decirte que apagaras el horno’ es una novela cuya diégesis temporal inicialmente empezaba en 1986 y terminaba en 1995, que es cuando la escribí. Al publicarla ahora, como tengo más datos, después de los años transcurridos, decido estirar el tiempo diegético y traerlo hasta 2009, y entonces me meto en el embolado de corregir una novela, ampliándola.

–¿Y con su dedicación a la literatura y al cine, sigue pintando el Nozal de siempre?

–Sí, por supuesto, sigo pintando. La pintura es la que me lleva al cine. La literatura está en el origen de todo, como la pintura. La literatura y la pintura son complementarias, van de la mano. Yo conozco a cantidad de pintores-escritores y escritores-pintores, pero los cataloguistas oficiales antes necesitaban encuadrar a una persona en un campo o en otro. Ahora, afortunadamente, desde la nomenclatura de Internet, ya pueden convivir en una persona. Aunque la literatura y la pintura han ido en paralelo desde siempre, de vez en cuando había un contacto, una chispa. Esa chispa es el cine. En el cine se juntan tantas labores creativas que al final el producto es glorioso. El cine incorpora la música, que es el número uno de todas las artes. Ningún vehículo como la música para que lleve tus sentimientos adonde quieras. El cine tiene un impedimento frente a la pintura y a la escritura, que es carísimo, y en la sociedad actual lo difícil es conseguir dinero.

 

«Escribo para que el lector lo pase bien, y yo disfruto antes». elnortedecastilla.es.

 

Contenido seleccionado por, Carlos G. Torrico Psicólogo, para ePsicologia.eu

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