Qué es el déficit de atención

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad sigue siendo un tabú para muchos padres que no saben cómo reconocerlo y cuál es el tratamiento indicado para su hijo. Varios especialistas descubren el velo que cubre esta dificultad.
Nombre: Daniel Campuzano. Edad: 20 años. Diagnóstico: sufre Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Estado: controlado. Este sería un rápido dictamen médico de un estudiante de comunicación social que ha tenido que superar obstáculos cerebrales para lograr una vida normal.  
Mientras Daniel se define simplemente como un travieso; Claudia Pérez, su madre, asegura que su situación supera las pilatunas normales. Ella recuerda que la llamaban del colegio para darle quejas por el comportamiento de su hijo: empezó peluqueando a uno de sus compañeros de salón, luego pegó la puerta de su curso con pegante. Ya más grande, rayó con una llave el BMW nuevo de su vecina. A los 7 años, detrás de la iglesia del colegio, fumo por primera vez, y a los 9 años se pintó el pelo de mono.
A los 10 años empezó a robar cuadernos o “cosas que no tenían un valor material pero que él hurtaba para hacer la maldad”, afirma su madre, quien también reconoce que su hijo tenía una marcada sensibilidad: “se volvía amigo de la gente que vivía en la calle y una vez vio por televisión que habían secuestrado un avión y duró dos días llorando y preguntándome porqué lo había traído a sufrir a este mundo”, recuerda Pérez.
Varias veces, su familia se dio cuenta de las mentiras que decía Daniel; él asegura que en esa época sentía que manejaba un cuarto de máquinas en el que, por momentos, dejaba de ser el piloto y algo se apoderaba de él, “era el diablo”, afirma.
Su mamá afirma que aunque le costaba mucho trabajo aprender otro idioma, le iba muy bien en las demás materias y los de su edad le parecían muy tontos.
El momento más complicado que vivió fue cuando amenazaron con sacarlo del colegio: “Les bajaba la pantaloneta a los niños, así que decían que mi hijo era gay. Los papás les prohibían a sus hijos que estuvieran con él y mandaron una carta al rector para que lo echaran del colegio. Daniel me decía que nadie lo entendía. Fui a mil sicólogos y lo único de lo que hablaban era de los niños Índigo (ver recuadro), hasta que en el 2003 fuimos a Inea,  Instituto de Neurociencias Aplicadas, y allí le hicieron varias pruebas. Nos remitieron al siquiatra y él nos salvó la vida”, asegura la mamá de Daniel Campuzano.  
Germán Casas fue el médico siquiatra que por primera vez habló con seguridad de lo que estaba ocurriendo: “Daniel tiene el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), que se produce por un proceso bioquímico que ocurre en el cerebro, en el que hay un desequilibro entre los neurotransmisores: la adrenalina y la dopamina, así que estos neurotransmisores no se pueden comunicar bien”, aclaró el especialista.

El médico siquiatra Cristian Muñoz, que apoya esta teoría, aclara que el TDAH  no se produce por una alteración en los órganos de los sentidos sino porque hay una falla en la corteza prefrontal (uno de los lóbulos del cerebro): “esta parte se encarga de las funciones que se denominan ejecutivas y tienen que ver con análisis, anticipación, organización, y se habla de este trastorno cuando hay una disfunción en esta zona. Es como un carro: puede estar intacto pero si no tiene gasolina no anda”, explica el especialista quien asegura se han detectado casos de este trastorno  desde el siglo pasado, lo que pasa es que hasta hace muy poco se determinó qué era y cómo manejarlo. De hecho, ya se incluyó en el DSM-IV, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría,  

Enlace web: Qué es el déficit de atención | ABC del bebé.

 

Contenido seleccionado por Carlos Torrico Psicologo Leganes Madrid España para ePsicologia.eu

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