Males de la mente

Estamos en el siglo 21. Vivimos, por suerte para nosotros y para infortunio de muchos, en el mundo occidental. En estos mismos lugares que ahora habitamos, la peste negra arrasaba vidas hace siglos. Hoy somos la élite del mundo viviendo en cómodas viviendas y disfrutando todo tipo de comodidades. La enfermedad es ya un problema controlado en las sociedades avanzadas. Morir es casi cuestión de accidente.

Pero hay otros males que nos acechan. Males para los que no estamos del todo preparados. En nuestros avanzados países, en los que la salud pública es un logro consolidado y universal, comienzan a entreverse los estragos de la falta de salud mental. La enfermedad futura es la enfermedad mental, el trastorno mental, la depresión endémica.

Los sistemas de salud pública no podrán ignorar por mucho tiempo estos problemas en continuo crecimiento. El aumento de la incidencia de la depresión y el suicidio son los indicios más claros de un problema que se acerca.

Pero la economía manda y la atención psicológica es insuficiente, ya que estos problemas aún no inciden negativamente en las cuentas de empresas y del Estado.

Pero los problemas seguirán estando aunque no se les tenga en cuenta. La falta de ayudas para el tratamiento de la esquizofrenia, la inexistencia de una psicología de cabecera y de planes globales para controlar la violencia desde la educación son temas pendientes de tratar que tarde o temprano saldrán a relucir desgraciadamente a base de titulares. No comprenderemos en que momento se ha ido de las manos el problema.

En Japón se conciertan suicidios en grupo. En Europa, el suicidio a causa de la depresión se ha convertido en el asesino invisible. La violencia en los colegios aumenta. La empatía desaparece debido a la incomunicación.

Ya no es la peste la que nos mata, son los males de la mente.

Se hace necesario reconocer el problema para abordar soluciones. La salud mental deberá priorizarse paulatinamente a causa de pura y burda economía; cuando las bajas por depresión superen en costes las bajas por lesión o enfermedad. El sistema se autorregulará remendando el problema. La generalización de la atención psicológica primaria para atajar los problemas antes de que se reproduzcan conlleva un cambio de mentalidad por nuestra parte, dando a estos problemas una dimensión más realista de la que ahora se tiene.

La psicología preventiva será tan económica y necesaria como la medicina preventiva.

Vivimos ahogados en un mundo que rebasa ya ampliamente nuestras capacidades como especie. El precio de obviar la salud mental podría ser muy alto en un futuro próximo.

 

Contenido elaborado por carlos torrico Psicologo Leganes Madrid España para ePsicologia.eu

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